Amortización para autónomos: qué es y cómo amortizar los bienes de tu negocio
Cuando compras algo caro que te va a durar varios años (un ordenador, un coche, maquinaria, mobiliario) no puedes deducirlo entero de golpe: lo deduces poco a poco cada año mediante la amortización. Te explicamos qué es amortizar, qué bienes se amortizan, cómo se calcula con la tabla de amortización simplificada, la regla de los bienes de escaso valor de 300 euros y cuándo puedes amortizar más rápido.

Amortizar es deducir poco a poco el coste de un bien que usas en tu actividad y que te va a durar varios años, en lugar de restártelo entero el año en que lo compras. La idea es que un ordenador, un coche o una máquina se van desgastando con el uso y el paso del tiempo, así que su coste se reparte como gasto a lo largo de su vida útil. La diferencia clave está en qué compras: un gasto corriente (material que consumes, suministros, una reparación) se deduce completo en el ejercicio, pero un bien de inversión o inmovilizado (algo duradero y de cierto valor) se deduce año a año aplicando un porcentaje anual. En estimación directa simplificada ese porcentaje sale de una tabla oficial de amortización: por ejemplo, hasta un 26% anual para equipos informáticos, un 16% para vehículos o un 10% para mobiliario. Además, los bienes nuevos de valor unitario que no supere los 300 euros se pueden deducir de una vez, con un límite conjunto por año. En módulos no amortizas de la misma forma, porque el rendimiento ya se calcula con parámetros fijos.
Una de las dudas más habituales cuando un autónomo compra algo caro para su negocio es: "esto me lo puedo deducir, ¿verdad?". La respuesta casi siempre es sí, pero no como uno espera. Si te compras un portátil de 1.200 euros, no descuentas 1.200 euros este año: descuentas una parte cada año durante varios ejercicios. A ese mecanismo se le llama amortización, y entenderlo bien evita dos errores caros: deducir de golpe algo que Hacienda no te va a admitir, o no deducir nada por creer que ya no puedes. Esta guía te explica cómo funciona.
Qué es la amortización
La amortización es la forma fiscal y contable de reflejar que un bien pierde valor con el tiempo. Todo lo que usas en tu actividad y dura varios años (un vehículo, un equipo informático, una máquina, el mobiliario de tu local o de tu despacho) se va desgastando por el uso, por el simple paso de los años o porque se queda anticuado. La amortización reparte el coste de ese bien a lo largo de su vida útil y te permite deducir cada año la parte que "se ha gastado".
Dicho de otro modo: en lugar de considerar la compra como un gasto de un solo año, la ley entiende que ese bien te va a dar servicio durante varios ejercicios, así que su coste se convierte en un gasto deducible que vas descontando poco a poco. Cada trozo anual que deduces es la "cuota de amortización" de ese ejercicio.
Gasto corriente o bien de inversión: por qué unos se deducen de golpe y otros no
La clave para saber si algo se amortiza o se deduce entero está en distinguir dos tipos de compras:
- Gasto corriente: es lo que consumes o se agota en el uso normal del negocio y no tiene un valor duradero: material de oficina, suministros, la cuota de un programa, una reparación, la gasolina, la mercancía que revendes. Estos gastos se deducen completos en el año en que se producen.
- Bien de inversión o inmovilizado: es algo duradero y de cierto valor que vas a usar durante varios ejercicios: un ordenador, un coche, una furgoneta, maquinaria, herramientas, mobiliario, la reforma de un local. Estos no se deducen de golpe, sino repartidos en el tiempo mediante la amortización.
Por eso una silla de oficina de 40 euros la deduces entera este año, pero un vehículo de 15.000 euros lo vas amortizando a lo largo de varios años. La frontera no es siempre evidente, y ahí es donde aparecen las reglas concretas que veremos a continuación.
Qué bienes se amortizan y qué requisitos deben cumplir
Para poder amortizar un bien y deducir sus cuotas, con carácter general tienen que darse varias condiciones:
- Que esté afecto a tu actividad, es decir, que lo uses para trabajar. Si un bien lo usas a la vez para el negocio y para tu vida personal, la deducibilidad se complica: hay elementos que solo se admiten si están afectos de forma exclusiva. El vehículo es el caso más conflictivo, porque Hacienda presume uso mixto salvo excepciones.
- Que esté en funcionamiento. La amortización empieza cuando el bien entra en uso, no necesariamente cuando lo pagas.
- Que la pérdida de valor sea efectiva y esté dentro de los límites que marca la normativa. No puedes amortizar al ritmo que te convenga: hay un porcentaje máximo por año y un número máximo de años.
- Que puedas justificarlo: necesitas la factura de compra a tu nombre y anotar el bien en el libro registro de bienes de inversión, donde llevas el control de lo que amortizas.
Los terrenos son la excepción típica: no se amortizan, porque se considera que no se desgastan. En un edificio, se amortiza la construcción, pero no el valor del suelo.
Cómo se calcula: método lineal y tabla de amortización simplificada
El sistema más habitual para un autónomo es la amortización lineal: cada año deduces el mismo porcentaje sobre el valor de compra del bien (su precio de adquisición, IVA aparte cuando este es deducible). Ese porcentaje no lo eliges libremente: la modalidad simplificada del régimen de estimación directa tiene una tabla de amortización simplificada oficial que fija, para cada tipo de elemento, un coeficiente lineal máximo y un periodo máximo de años.
Estos son los grupos de esa tabla oficial, con el porcentaje anual máximo y el número máximo de años:
| Tipo de elemento | Coeficiente lineal máximo | Periodo máximo |
|---|---|---|
| Edificios y otras construcciones | 3% | 68 años |
| Instalaciones, mobiliario y enseres | 10% | 20 años |
| Maquinaria | 12% | 18 años |
| Elementos de transporte | 16% | 14 años |
| Equipos para tratamiento de la información (informática) y sistemas y programas | 26% | 10 años |
| Útiles y herramientas | 30% | 8 años |
Puedes amortizar hasta el porcentaje máximo de tu grupo (amortizas más rápido) o a un ritmo menor, pero sin superar el número máximo de años. Entre ese máximo y ese mínimo tienes margen para ajustar la cuota a tu conveniencia.
Un ejemplo con un ordenador
Imagina que compras un equipo informático por 1.200 euros. Está en el grupo de equipos para tratamiento de la información, con un coeficiente máximo del 26%. Si amortizas al máximo, cada año podrás deducir 1.200 × 26% = 312 euros, hasta agotar el valor del bien. Si prefieres repartirlo en más ejercicios, puedes aplicar un porcentaje menor, siempre que no te pases del periodo máximo de años de ese grupo. En cualquiera de los casos, la suma de todas las cuotas a lo largo de los años no puede superar el coste del bien: amortizas su valor una sola vez.
La regla de los bienes de escaso valor (300 euros)
Aquí hay una excepción muy útil en el día a día. Los elementos del inmovilizado material nuevos cuyo valor unitario no exceda de 300 euros se pueden deducir directamente como gasto en el ejercicio, sin tener que amortizarlos año a año, hasta un límite conjunto de 25.000 euros referido al periodo impositivo.
En la práctica esto significa que muchas compras pequeñas de material duradero (una impresora barata, una silla, un teléfono, una herramienta) no te obligan a montar un cuadro de amortización a varios años: las metes como gasto del ejercicio y listo, siempre que respetes ese tope conjunto anual. Es una simplificación pensada precisamente para no complicar la contabilidad con importes reducidos.
Amortización acelerada para empresas de reducida dimensión
Existe un incentivo para negocios de menor tamaño (las llamadas empresas de reducida dimensión que define la ley del Impuesto sobre Sociedades, a las que puede acogerse también un autónomo que cumpla los requisitos). Para los elementos nuevos del inmovilizado material, permite multiplicar por dos el coeficiente lineal máximo que aparece en las tablas.
Con el ejemplo de antes: si un bien tiene un coeficiente máximo del 12%, la amortización acelerada te permitiría llegar hasta el 24% anual, con lo que deduces el gasto en menos años. Es una forma de adelantar la deducción y aliviar la factura fiscal de los ejercicios en que inviertes. Como el encaje depende de que cumplas los requisitos de reducida dimensión y de las condiciones concretas del incentivo, conviene confirmarlo antes de aplicarlo.
Cómo funciona la amortización en módulos
Si tributas por estimación objetiva (módulos), el enfoque cambia: tu rendimiento se calcula con unos parámetros fijos y no restas tus gastos reales uno a uno como en directa. Aun así, si practicas amortizaciones dentro de ese régimen, debes llevar un libro registro de bienes de inversión para controlarlas. La consecuencia práctica es que la compra de un bien duradero no reduce tu cuota de la misma manera que lo haría en estimación directa, algo que conviene tener en cuenta al comparar qué régimen te sale mejor.
Errores frecuentes al amortizar
- Deducir el bien entero el primer año. Es el error más común y más caro: si metes de golpe una compra que debía amortizarse, Hacienda puede regularizarte y exigirte el exceso deducido, con su recargo o sanción según el caso.
- No amortizar por desconocimiento. Al contrario, mucha gente compra equipos y no deduce nada porque no sabe que puede. La cuota de amortización es un gasto deducible que reduce tu IRPF: dejarla sin aplicar es pagar de más.
- Amortizar bienes de uso personal o mixto sin cumplir los requisitos, especialmente el vehículo.
- No conservar la factura ni el libro de bienes de inversión, con lo que no puedes justificar la amortización si te la revisan.
Cuándo conviene que lo mire tu asesoría
Amortizar bien es una de esas cosas que parecen técnicas pero que impactan directamente en lo que pagas cada año. Merece la pena apoyarte en un profesional sobre todo cuando haces una inversión importante (un vehículo, maquinaria, una reforma) y quieres saber en cuántos años deducirla y a qué ritmo te conviene; cuando dudas si algo es gasto o bien de inversión; y cuando quieres aprovechar incentivos como la amortización acelerada sin equivocarte en los requisitos.
Una asesoría fiscal calcula el cuadro de amortización de tus bienes, decide el ritmo más ventajoso para tu situación y se asegura de que cada compra se deduce como debe, de forma que no pierdas deducciones ni te expongas a una regularización.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa amortizar un bien?
Amortizar es deducir el coste de un bien duradero de tu actividad poco a poco, a lo largo de los años en que lo usas, en lugar de restarlo entero el año de la compra. Refleja que el bien pierde valor con el uso y el tiempo, y cada año deduces la parte proporcional como gasto.
¿Qué diferencia hay entre un gasto y una amortización?
Un gasto corriente (suministros, material que consumes, una reparación) se deduce completo en el año en que se produce. Un bien de inversión duradero (ordenador, coche, maquinaria, mobiliario) no se deduce de golpe: se amortiza, es decir, se deduce repartido en varios ejercicios mediante cuotas anuales.
¿Cuánto puedo amortizar cada año?
En estimación directa simplificada, hasta el coeficiente máximo que fija la tabla oficial para cada tipo de bien: por ejemplo, hasta el 26% anual en equipos informáticos, el 16% en elementos de transporte, el 12% en maquinaria o el 10% en mobiliario. Puedes aplicar un porcentaje menor si prefieres repartirlo en más años, sin superar el periodo máximo de cada grupo.
¿Tengo que amortizar todo lo que compro para el negocio?
No. Los bienes nuevos de escaso valor, con un precio unitario que no supere los 300 euros, se pueden deducir directamente como gasto del ejercicio hasta un límite conjunto de 25.000 euros al año, sin necesidad de amortizarlos año a año. Los gastos corrientes tampoco se amortizan: se deducen enteros.
¿Puedo amortizar más rápido si tengo un negocio pequeño?
Si cumples los requisitos de empresa de reducida dimensión que define la normativa, puedes aplicar la amortización acelerada, que permite multiplicar por dos el coeficiente máximo de las tablas para elementos nuevos del inmovilizado material. Así deduces el bien en menos años. Conviene confirmar con tu asesoría que cumples las condiciones antes de aplicarlo.
Amortizar correctamente evita dos errores caros: deducir de golpe algo que Hacienda no admite y quedarte sin deducir compras que sí puedes descontar. Si acabas de hacer una inversión para tu negocio o no sabes cómo llevar tus bienes de inversión, en Dame una Asesoría encontrarás gestorías y asesores fiscales que calculan tus cuadros de amortización, deciden el ritmo que más te conviene y se aseguran de que aprovechas todas las deducciones a las que tienes derecho.
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